Es muy importante entender que una acción puntual violenta puede estar relacionada o no con violencia de género. Pero cuando una acción puntual de violencia en contra de una mujer es repetitiva y/o viene acompañado de otras formas de maltrato  debe ser analizada dentro del contexto de violencia de género y detenido cuanto antes.

La causa principal de la violencia contra las mujeres es la situación de desigualdad dentro de la sociedad, es decir, si la costumbre indica que las mujeres son inferiores a los hombres o tienen menos capacidades que estos, es fácil aceptar el hecho de que deban ser controladas.

Si socialmente es aceptado que las mujeres deben ser controladas, es legítimo para esta misma sociedad que este control se ejerza de cualquier manera, incluyendo la violencia; por lo que se ve normal que un esposo le pegue a su esposa para “controlarla”. El gran error en este caso es pensar que una mujer debe ser “controlada”; la autonomía de la personalidad y la independencia individual es igual para hombres y mujeres. 

Perfil de los agresores

Normalmente se escucha que el perfil de las personas que violentan a las mujeres son hombres machistas, con una personalidad débil, inseguros, con traumas de su infancia o juventud, con la necesidad de sentirse superiores por su común sensación de inferioridad ante otras personas.

Si bien esto no es del todo incorrecto, sí que es necesario entender que la violencia contra las mujeres no es un caso puntual y aislado que depende exclusivamente de la personalidad del agresor. Diversos estudios han demostrado que el perfil de personas que han cometido otros delitos (como asesinato) es muy diferente al perfil de una persona que ha pegado o violado a una mujer. El perfil psicológico de este último se parece más al del resto de personas, a la gente del común, que a un psicópata.

Esto podría explicarse si se analiza la concepción social que se tiene sobre el trato a las mujeres. En la mayoría de los hogares colombianos predomina el machismo, que no es otra cosa que el sentimiento de superioridad del sexo masculino sobre el femenino (es un error pensar que cuando el sentimiento de superioridad es del sexo femenino sobre el masculino se llama feminismo; en este caso estaríamos hablando de hembrismo, no de feminismo). Si es común pensar que el sexo masculino es superior al femenino es común pensar entonces que los tratos a las mujeres incluyan actos discriminatorios y violentos; si un hombre ha sido educado de esta forma y los modelos que ha visto a través de su vida lo confirman, es común que el trato que dé a las mujeres sea de inferiores, al igual que tratamos de otra manera, es decir, de manera desigual, a cualquier ser que consideramos inferior.

Así mismo, si una mujer ha sido educada bajo estos modelos cree que es normal sentirse inferior, recibir malos tratos, tener menos derecho de decidir, de actuar, y sentir que no tiene la razón en lo que piensa o cree.

Entonces ¿él no tiene la culpa?

Que una persona quiera a la otra no significa que jamás vaya a hacerle daño. Al igual que si una persona agrede a otra no significa que no la quiera. Pero el “querer” no es una excusa ni para hacer daño ni para soportarlo. Existen explicaciones de por qué un hombre puede ser violento con una mujer (y viceversa), y es necesario entender el porqué de este comportamiento para poder eliminarlo; sin embargo el “comprender” no significa “aguantar”. Un hombre que agrede a una mujer (especialmente si son pareja) tiene muchas probabilidades de volver a hacerlo, y no solamente a través de la violencia física sino de otras formas igualmente dañinas. 

También es muy probable que un hombre que nunca haya sido denunciado por malos tratos hacia una mujer tenga la percepción de que lo que hace no está mal, no puede ser juzgado y continúe haciéndolo; existen muchos casos de hombres que después de dos o más relaciones de pareja han agredido a todas o a la mayoría de sus compañeras y continúan haciéndolo con su pareja actual.

Es decir, si una mujer no denuncia a su maltratador no solamente está dejando de ejercer sus derechos como persona, sino que está permitiendo que aumente el número de víctimas del agresor sin ningún obstáculo.