En la mayoría de los casos de violencia en contra de las mujeres las acciones violentas son múltiples y repetitivas. Dentro de una relación en donde esta clase de violencia esté presente es común que la mujer reciba maltrato psicológico en forma de humillaciones de manera constante; maltrato físico como empujones, golpes o bofetadas; maltrato económico que se manifiesta cuando el hombre pretende controlar o controla los ingresos económicos del hogar o directamente prohíba trabajar a la mujer por cualquier motivo; también maltrato sexual.

La violencia no es solamente aquella agresión física y directa que una persona puede efectuar sobre otra;  la violencia implica todo acto u omisión que dañe o intente dañar física o psicológicamente a una persona en el corto o largo plazo.

Aunque generalmente identifiquemos el concepto de “violencia” con una agresión física y directa, existen múltiples formas de manifestar la violencia. Estas son:

  • Maltrato físico
  • Maltrato psicológico
  • Maltrato sexual
  • Maltrato económico

El Maltrato Físico

Se refiere a las acciones agresivas puntuales: golpes, empujones, bofetadas, pellizcos, palizas, etc.

Es muy fácil de detectar porque esta clase de violencia a menudo deja marcas físicas en la víctima: hematomas, fracturas, quemaduras, lesiones, cortes, mordeduras humanas, arañazos, problemas físicos, perforación en el oído, etc.

Generalmente en los casos de violencia física la víctima debe acudir al médico por lesiones graves debidas a la desproporcionada fuerza del agresor; muchos casos de lesiones físicas terminan en la muerte de la mujer, especialmente si las acciones violentas son repetitivas.

El Maltrato Psicológico

Es más difícil de detectar, especialmente porque esta clase de maltrato conduce a la víctima a sentirse culpable y en ocasiones a sentir que merece el maltrato que está recibiendo.

Muchas veces, la víctima ni siquiera percibe las acciones como violentas o que le estén haciendo daño. Lo normal es que el victimario haga sentir a la víctima responsable por el mal trato recibido, o que manipule las acciones para que parezcan que es la víctima la que está actuando mal y de manera perjudicial para la relación.

La violencia psicológica no es una acción concreta, sino un conjunto de comportamientos repetitivos en el tiempo. Esta clase de agresión deja secuelas a largo plazo y puede ser intencionada o no intencionada por el victimario, lo cual no implica que el agresor no sea consciente de que está causando daño con su comportamiento.

El maltrato psicológico puede manifestarse de diferentes maneras: 

Menosprecio de la vida actual o pasada de la pareja, menosprecio de su persona, infravaloración de sus opiniones; gritos, insultos, gestos de rechazo, miradas agresivas, humillación, amenazas, intimidación, manipulación, aislamiento; silencios prolongados a manera de castigo, hacerse el que no escucha o no entiende, degradar las acciones o comportamientos, creencias, decisiones,  diciéndole o haciéndole entender que no vale para nada, que no hace nada bien.

De esta forma la mujer se anula a sí misma, pierde el poder de decisión y se cree incapaz de “hacer”; así mismo estas conductas inhiben el desarrollo personal  y la autodeterminación de la mujer.

El Maltrato sexual

Es toda forma de imposición o amenaza de una relación sexual o cualquier clase de acto sexual no consentido por la mujer. Existen tres tipos de maltrato sexual: el abuso sexual, la agresión sexual, y el acoso sexual. La forma más repudiada de esta clase de maltrato es la violación o abuso sexual.

Sin embargo existen otras formas de violencia sexual que socialmente no son vistas de manera tan agresiva como la violación pero que tienen consecuencias igualmente dañinas para la víctima. Estas otras formas son:

  • Forzar  las relaciones sexuales como una forma que tiene la mujer de cumplir  con sus obligaciones como esposa
  • Forzar a tener relaciones sexuales sin condón o sin alguna clase de método anticonceptivo en contra de la voluntad de la mujer
  • Forzar a la mujer a quedarse embarazada sin que ella lo desee
  • Forzar a la mujer a abortar sin que ella lo desee
  • Acoso o persecución, asedio físico o verbal con fines sexuales
  • Lanzar frases dirigidas a deteriorar la dignidad y la honra de la mujer mediante expresiones machistas, sexistas u ofensivas

Así mismo la explotación sexual, la prostitución forzada, la trata de personas, la pornografía y el turismo sexual son claros ejemplos de maltrato y violencia sexual en donde no solo las mujeres son víctimas, pero sin embargo son las mujeres y los niños y niñas quienes representan la gran mayoría de las personas que sufren estas agresiones en todo el mundo.

El Maltrato Económico

Es la clase de maltrato de género más permitida y menos cuestionada socialmente. El maltrato económico se da cuando el hombre dentro de la relación es quien controla o pretende controlar los ingresos y gastos de la pareja, incluso los ingresos que ha percibido la mujer.

El solo hecho de ejercer autoridad sobre los recursos económicos de la mujer constituye violencia económica y trae consigo consecuencias negativas para la mujer; también sucede con frecuencia que el hombre prohíbe trabajar a la mujer o la obliga a entregarle sus ingresos.

Este tipo de violencia tiene importantes componentes negativos en la persona a nivel psicológico y de desarrollo. Si la mujer no tiene independencia económica, su autonomía se ve disminuida y su capacidad de tomar decisiones se reduce al máximo. El maltrato económico es muy utilizado para impedir que la mujer abandone al hombre a pesar de que sufra este u otro tipo de violencia, ya que al no tener medios económicos suficientes no tiene la posibilidad de sobrevivir sin su pareja; este caso y todos los casos que son consecuencia de cualquier tipo de violencia se agrava cuando la pareja tiene hijos en común, ya que la violencia también es sufrida de manera directa o indirecta por los menores dentro de los hogares. 

El Maltrato Social

Se refiere al poder obsesivo que el hombre ejerce sobre la mujer intentando tener controlados todos sus movimientos, por ejemplo: controla su tiempo, qué hace o qué no hace, controla las llamadas que recibe o realiza, su forma de vestir, sus amistades, acusa a la mujer de coquetear o de serle infiel. Generalmente controla las amistades hasta el punto en que no quiere que ella se vea con nadie más, y que dedique todo su tiempo a él.

En este caso de violencia la mujer puede llegar a sentirse culpable  en las discusiones que tiene con su pareja y tomar una actitud pasiva o hacerle caso al hombre para evitar problemas dentro de la relación. La consecuencia es el aislamiento de la mujer, al dejar de tener contacto frecuente con sus amistades y familiares para evitar darle celos a su pareja.