Ofelia_Uribe
(1900-1988)

Ofelia Uribe nace en Oiba (Santander) en el año de 1900; su familia se traslada a Socorro, en donde estudia primaria, y luego a San Gil en donde realiza estudios de magisterio en el Colegio Normal. Gracias a sus estudios en la Normal pudo ejercer como profesora y más adelante abrir un colegio junto con su madre. Doña Ofelia se casa a los 26 años con un abogado y junto con su marido trabaja en un juzgado en San Gil. Tiene dos hijas que cursan sus estudios en la Normal de Tunja y, para poder acceder a la universidad, cursan el sexto año de bachillerato en el Colegio de Boyacá.

En 1930 presentó un importante trabajo sobre los derechos civiles de la mujer casada en el III Congreso Internacional Femenino convocado por la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas; a mediados de los años 30 empezó a presentar conferencias en emisoras locales y una vez instalada en la ciudad de Tunja con su familia contrató con Radio Boyacá un espacio llamado “La Hora Feminista”.

Durante dos años, desde el 44 hasta el 46 la Revista “Agitación Femenina”, fundada entre algunas mujeres activistas como Doña Ofelia, fue la cabeza en el movimiento que luchaba por el derecho de las mujeres a elegir y ser elegidas. Doña Ofelia era la directora, pero también escribía artículos, corregía colaboraciones y hacía caricaturas para la revista.

En 1946 Doña Ofelia se traslada a Estados Unidos a atender asuntos familiares y de negocios, y reaparece en la escena nacional en 1955 para fundar el Periódico “Verdad” en el mes de febrero, el cual fue cerrado en junio del mismo año.

Doña Ofelia es Senadora suplente en 1958 vinculada al Movimiento Revolucionario Liberal.

Se podría pensar que para una mujer de recursos no muy escasos y con una carrera universitaria podría ser considerado normal su ascenso profesional iniciando como profesora, fundando revistas, hablando en la radio, dando conferencias y por último siendo Senadora suplente. Sin embargo el caso de Doña Ofelia es singular, porque si bien sus recursos no fueron muy escasos, Doña Ofelia no poseía más allá de quinto de bachillerato de la época (grado décimo hoy en día), y lo que parecen fáciles ascensos profesionales fueron el resultado de una fuerte lucha, personal, profesional y social permanente por los derechos de las mujeres en Colombia.

En primer lugar, cuando termina el colegio a los 17 años y en el contexto de una hegemonía conservadora de más de 30 años en el poder, tuvo muchos problemas para conseguir trabajo como profesora por el hecho de pertenecer a una familia “liberal”. Su primer proyecto puede decirse que fue el colegio que abrió con su madre, pero también viene su primer fracaso cuando tienen que cerrarlo por falta de recursos económicos: las pensiones que recibían no alcanzaban y no contaban con ningún apoyo público.               

Doña Ofelia estudió de manera empírica Derecho, gracias a lo cual presenta el trabajo sobre los derechos civiles de las mujeres, y es aquí cuando podría decirse que empieza su calvario público. Tenía en su contra muchas cosas para la época: solamente tenía dos hijas (sic), hablaba por emisoras públicas sobre “derechos y libertades de las mujeres” en una época en donde la mujer después de ser propiedad del padre pasaba a ser propiedad del marido, en donde se creía que las mujeres no tenían la capacidad para acceder a ciertos temas importantes para la sociedad como la economía, la política y mucho menos el Derecho; inclusive las personas se agrupaban a la salida de la emisora esperando encontrarse con un marimacho vestido con pantalón y botas, pero se encontraban con una mujer común y corriente vestida y peinada como una mujer normal de la época. Doña Ofelia desde pequeña lee aquellos libros prohibidos para las mujeres que eran, en sus propias palabras,  todos aquellos que no eran de cocina o acerca de Santos, y si cometió este delito siendo aún adolescente en casa, cometer el delito de luchar por que las mujeres tuviesen la misma condición de equidad en derechos y en acceso político era el paso siguiente en su vida.

Y así fue, un delito. Recibió múltiples acusaciones de ser “el diablo” cuando logró que el director del Colegio de Boyacá aceptara a sus dos hijas para estudiar sexto de bachillerato. El columnista del periódico “El Tiempo”, Eduardo Santos Montejo, estigmatizó su revista “Agitación Femenina” de “femenino-izquierdista”, título que en el contexto posterior de la Revolución Rusa significaba algo peor que el diablo. Y finalmente su  periódico “Verdad” fue clausurado tan sólo cinco meses después de su inauguración porque fue el único medio que publicó los hechos sucedidos en una manifestación de mujeres en contra de la dictadura de Rojas Pinilla, en donde las manifestantes fueron acalladas y dispersadas de manera represiva con chorros de agua. Por este incidente tuvo que huir de su casa, que fue allanada para destruir los ejemplares de la publicación, y los distribuidores del periódico no quisieron venderlo más por el temor de quebrar si “El Tiempo” y “El Espectador” cumplían con sus amenazas de quitarles su distribución.

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Después de esto la lucha política de Doña Ofelia continúo, y gracias a sus grandes aportes fueron otorgados a las mujeres el derecho a administrar sus propios bienes en 1932, a acceder a la universidad en 1933 y el derecho a votar en 1957. Pero como hemos podido ver sus aportes correspondían no a sobrenaturales atributos mentales, si no a convicciones. La época le dictaba que se dedicara a la enseñanza de niños y niñas (parecía no darle más opciones) pero ella fue una excelente manejadora de las leyes a punta de coleccionar libros. La época le decía que tuviera muchos hijos e hijas, pero ella solo tuvo dos hijas que pudo criar con el tiempo suficiente para dedicarse a su vida de activista. La época le decía al marido que la repudiara por querer transgredir las normas sociales, pero su marido la apoyó y de hecho compartió los conocimientos reglados que había tenido como abogado.

Doña Ofelia se unió con muchas otras mujeres que pensaban igual, que tampoco eran grandes iluminadas, mujeres normales, algunas con más recursos que otras, algunas con menos coraje, pero todas mujeres del común cuya única característica especial era que no veían normal no ser tratadas iguales.

Y gracias a estas mujeres normales sucedió el cambio más significativo de la historia de Colombia del siglo XX: la igualdad en derechos para hombres y mujeres. 


 

Fuentes

One Response to Ofelia Uribe – Activista por los derechos de las mujeres en Colombia

  1. sara romero dice:

    es una lectura muy constructiva para todos, tanto hombres como mujeres estamos en las mismas condiciones de derechos.

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